El dolor lumbar afecta a casi 4 de cada 10 personas cada año, con altos índices de recurrencia, por lo que, si ya has experimentado el primer dolor en espalda baja, muy probablemente regreses a la asistencia de salud.
Lo mejor que podemos hacer para recuperarnos es aprender a reconocer las principales causas, de manera que seamos capaces de prevenirlas de manera eficiente.
En adelante, te contaremos lo que para nosotros en ortopédica Ortomol, consideramos que son las 10 principales causas de dolores en espalda baja en el rango ortopédico y cómo puedes identificarlas y tratarlas:
1. Contractura muscular lumbar
La contractura muscular es algo similar a un nudo que se forma en los músculos de la espalda baja cuando estos se tensan excesivamente y puede aparecer después de un movimiento brusco, una mala postura mantenida durante horas o incluso por el estrés emocional que se somatiza en nuestro cuerpo.
Reconocerás una contractura porque el dolor es localizado y además notarás rigidez en una zona muy específica de la espalda, misma que al tocarla se siente como un nudo de cuerda muy duro. El dolor empeora con ciertos movimientos y mejora con el reposo relativo.
El tratamiento inicial incluye aplicar calor local durante 15-20 minutos varias veces al día, realizar estiramientos suaves y tomar antiinflamatorios si es necesario. Además, los masajes terapéuticos y la fisioterapia aceleran significativamente la recuperación.
Debes consultar a un médico si el dolor persiste más de una semana, se acompaña de fiebre, o si la rigidez es tan severa que te impide realizar actividades básicas como caminar o vestirte.
2. Hernia discal lumbar
Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores naturales entre las vértebras.
Una hernia, por su parte, ocurre cuando el material interno del disco se sale de su lugar habitual y puede presionar las raíces nerviosas cercanas.
El dolor de una hernia discal tiene características muy particulares: suele irradiarse desde la espalda baja hacia una o ambas piernas, siguiendo el trayecto del nervio ciático, acompañado a veces de hormigueo, entumecimiento o debilidad en la pierna afectada.
El dolor típicamente empeora al toser, estornudar o hacer esfuerzos.
El tratamiento incluye reposo relativo, fisioterapia especializada, medicamentos antiinflamatorios y, en algunos casos, infiltraciones epidurales y que en la mayoría de los casos mejoran sin cirugía en un período de 6 a 12 semanas.
Enciende las alarmas si experimentas pérdida de control de esfínteres, debilidad progresiva en las piernas, o si el dolor es tan severo que no responde a los analgésicos habituales.
3.Lumbalgia mecánica por sobrecarga
La lumbalgia mecánica surge cuando sometemos a la columna lumbar a cargas excesivas o repetitivas que superan su capacidad de adaptación y es común en trabajadores que levantan objetos pesados, deportistas o personas que mantienen posturas inadecuadas durante períodos prolongados.
La lumbalgia mecánica se caracteriza por un dolor sordo (que no es intenso, pero que es persistente e ininterrumpido) en la región lumbar que empeora con la actividad física y mejora con el reposo.
En este caso, no hay irradiación hacia las piernas y la rigidez matutina es un síntoma frecuente que mejora gradualmente con el movimiento.
El manejo incluye modificación de las actividades que provocan dolor, fortalecimiento de la musculatura del core, corrección postural y uso temporal de fajas lumbares durante actividades de riesgo.
Consulta con un especialista si el dolor interfiere significativamente con tu trabajo o actividades diarias, o si no experimentas mejoría después de dos semanas de tratamiento conservador.
4.Estenosis del canal lumbar
La estenosis se produce cuando el canal por donde pasa la médula espinal se estrecha, generalmente debido al envejecimiento y el desgaste de las estructuras vertebrales.
Dada su naturaleza nos la esperamos en personas mayores de 50 años.
El síntoma característico es la claudicación neurógena, es decir, puedes caminar cierta distancia sin problemas, pero gradualmente aparece dolor y debilidad en las piernas que te obliga a detenerte y descansar. Curiosamente, puedes caminar más distancia si te apoyas en un carrito de supermercado o si caminas ligeramente inclinado hacia adelante.
El tratamiento inicial incluye fisioterapia para fortalecer la musculatura y mejorar la flexibilidad, medicamentos para el dolor neuropático y, en algunos casos, infiltraciones epidurales. Si el tratamiento inicial falla puede ser necesaria la cirugía descompresiva.
Acude a consulta si la distancia que puedes caminar sin dolor se va reduciendo progresivamente, o si desarrollas problemas de equilibrio o debilidad significativa en las piernas.
5.Espondilólisis y espondilolistesis
La espondilólisis es una fractura por estrés en una parte específica de la vértebra llamada pars interarticularis.
Cuando esta fractura permite que una vértebra se deslice sobre la inferior, se denomina espondilolistesis y es común en atletas jóvenes, especialmente en deportes que involucran hiperextensión de la columna como el golf, el tenis o el pádel.
El dolor se localiza en la región lumbar baja y puede irradiarse hacia los glúteos, además, empeora con la extensión de la columna (arquearse hacia atrás) y mejora con la flexión hacia adelante.
Raras veces algunos pacientes experimentan dolor al estar de pie por períodos prolongados.
El tratamiento conservador incluye modificación de actividades, fortalecimiento específico de la musculatura abdominal y paravertebral, y uso de corsés en casos seleccionados.
Es importante consultar si experimentas dolor persistente en la espalda baja acompañado de rigidez, especialmente si eres deportista joven, o si el dolor se acompaña de síntomas neurológicos como debilidad o entumecimiento.
6.Síndrome facetario
Las articulaciones facetarias conectan las vértebras entre sí y permiten el movimiento de la columna. El síndrome facetario ocurre cuando estas articulaciones se inflaman o degeneran, causando dolor localizado en la espalda baja.
El dolor facetario es típicamente unilateral, se localiza cerca de la columna vertebral y puede irradiarse hacia el glúteo y la parte posterior del muslo, pero raramente pasa de la rodilla.
Empeora con la extensión y rotación de la columna, y mejora con la flexión hacia adelante.
En lo que respecta a lo que podemos hacer tenemos la fisioterapia enfocada en movilización articular, fortalecimiento muscular y corrección postural.
Los antiinflamatorios y las técnicas de medicina manual pueden ayudar bastante.
Considera consultar a un especialista si el dolor persiste más de dos semanas, interfiere con tu sueño, o si experimentas rigidez matutina severa que dura más de una hora.
7. Disfunción sacroilíaca
La articulación sacroilíaca conecta el sacro con los huesos ilíacos de la pelvis. Aunque tiene muy poco movimiento, cuando se inflama o se vuelve disfuncional puede generar dolor significativo en la espalda baja.
El dolor sacroilíaco se caracteriza por localizarse en la parte baja de la espalda, generalmente de un solo lado, y puede irradiarse hacia el glúteo, la ingle o la parte posterior del muslo.
Una característica de este dolor es que empeora al levantarse de una silla, subir escaleras o dormir sobre el lado afectado. Un signo característico es el dolor al estar sentado sobre superficies duras.
El tratamiento incluye técnicas de manipulación osteopática, ejercicios específicos de estabilización pélvica, uso de cinturones sacroilíacos y fisioterapia especializada.
8.Fractura vertebral por compresión
Las fracturas por compresión ocurren cuando una vértebra se colapsa sobre sí misma, generalmente debido a osteoporosis, trauma o tumores y son más frecuentes en mujeres postmenopáusicas y personas de edad avanzada.
El dolor es típicamente agudo e intenso, de inicio súbito, localizado en un punto específico de la columna vertebral. Puede aparecer después de actividades aparentemente menores como toser, estornudar o levantar un objeto ligero.
El dolor empeora al estar de pie o caminar y mejora con el reposo en cama.
El tratamiento inicial incluye reposo, analgésicos potentes y, en algunos casos, corsés ortopédicos. En fracturas que no consolidan adecuadamente, pueden considerarse procedimientos como la vertebroplastia o cifoplastia.
El tratamiento de la osteoporosis subyacente es fundamental para prevenir nuevas fracturas.
Busca atención médica inmediata si experimentas dolor súbito e intenso en la espalda, especialmente si eres mayor de 65 años, tienes antecedentes de osteoporosis, o si el dolor se acompaña de pérdida de altura o deformidad visible de la columna.
9. Espondilitis anquilosante
La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas. Aunque siendo honestos es menos común, consideramos que es importante reconocerla porque requiere de un tratamiento particular.
El dolor característico es de tipo inflamatorio: empeora con el reposo y mejora con el movimiento y ejercicio, es típico que despierte al paciente en las primeras horas de la madrugada.
La rigidez matutina es severa y puede durar más de una hora.
Con el tiempo, puede desarrollarse una pérdida progresiva de la flexibilidad de la columna.
El tratamiento incluye medicamentos antiinflamatorios específicos, ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento, y en casos severos, medicamentos biológicos. El ejercicio regular y el mantenimiento de la postura son cruciales para prevenir la progresión de la enfermedad.
Es fundamental consultar con un reumatólogo si experimentas dolor de espalda de predominio nocturno, rigidez matutina prolongada, especialmente si eres un adulto joven menor de 40 años, o si tienes antecedentes familiares de enfermedades inflamatorias.
10. Síndrome piramidal o piriforme
El músculo piramidal se encuentra en la región glútea profunda y puede convertirse en una fuente inesperada de dolor lumbar cuando este músculo se contractura o inflama, ya que puede comprimir el nervio ciático que pasa cerca de él, generando síntomas que se confunden frecuentemente con una hernia discal.
El síndrome piramidal causa dolor en la región glútea que puede irradiarse por la parte posterior del muslo hasta la rodilla. A diferencia de la ciática verdadera, el dolor empeora al estar sentado por períodos prolongados, especialmente en superficies duras.
El tratamiento incluye estiramientos específicos del músculo piramidal, técnicas de liberación miofascial, fisioterapia y, en casos resistentes, infiltraciones con anestésicos locales.
Consulta con un especialista si el dolor glúteo persiste más de dos semanas, se acompaña de entumecimiento o hormigueo en la pierna, o si interfiere significativamente con actividades como caminar o estar sentado.
¡Gracias por acompañarnos en este recorrido por el dolor en espalda baja! En Ortomol tenemos a un equipo profesional que puede ayudarte con el diagnóstico, tratamiento y estrategias de prevención de este tipo de afectaciones tan comunes, por lo que te recomendamos contactarnos en caso de que alguna de estas dolencias te resulte familiares.